Al viajar para escapar de la rutina siempre hay que recordar que lo estamos haciendo por placer. Porque es muy fácil que entre los apuros, el conducir, los horarios, y las reservaciones, el trámite del placer se parezca mucho a las obligaciones del día a día. Es por eso que a veces la cosa cansa y el estrés es peor que en un día de los que estamos intentando escapar.
Región Cuatro
Un blog para Latinoamérica y el Caribe